martes, 22 de mayo de 2012

D Í A  D O S. 






Después de un horrible día de verano, donde las cosas no salían como una quería, decidió ahogar sus penas fumando en el lugar más alejado que encontrase dentro todo aquel estrés, lo que era en general su vida.
Tras soltar un par de lágrimas, sin más, alguien la toca la espalda. Sobresaltada, se gira a ver quien se atreve a acercarse a ella en aquel desastroso momento de su vida, y al girarse ve a una antigua desconocida. Cree recordar aquella cara del colegio, quizá del instituto.. ¿Tal vez de una fiesta? Se queda pensativa en un primer momento, dubitativa al no saber cómo saludar a aquella mujer.
Tras cruzar unas cuantas palabras, recordó de qué conocía a aquella chica. Tras intercambiar unas cuantas sonrisas de más, decidieron ir a tomar algo. Aunque más bien se desconocían, se encontró comprometidamente en una terraza veraniega de una apetecible cafetería del centro de Madrid.
La conversación con aquella antigua desconocida era desconcertantemente estimulante, e inevitablemente después de aquel comprometido café llegaron las ansiadas cervezas. Tras reír como en su época de colegialas y contarse multitud de cómicas anécdotas sobre su más tierna infancia cambiaron sus números de teléfono antes de despedirse para repetir aquella maravillosa tarde.
Sabía perfectamente que aquella tarde no se repetiría jamás, pero también sentía una extraña sensación al saber que aquella compañera de clase del colegio, con la que jamás habló, había conseguido apartarla de la puta vida que la tocó. Es inesperado pero, nada es lo que parece.